CLARÍN, 4 de octubre de 2014 | Suplemento Countries

Maceteros, jardineras, cascadas, bancos, fuentes. Hay gran variedad de objetos para elegir y en distintos materiales: desde piedra tipo París hasta acero inoxidable.

Clarin-4-octubre-2014La época del año inclina cada vez más la balanza hacia el aire libre y los jardines renacen otra vez. Es el momento ideal para pensar en renovarlos.
Para los amantes de las opciones clásicas, nada mejor que el amplio portfolio de objetos diseñados en piedra París de la casa Armartineau, que lleva 90 años en Buenos Aires. Allí se fabrican frentes de chimeneas, ménsulas, maceteros, jardineras, fuentes de agua y bebe- deros de pájaros, sellos, bancos, escaleras, bordes de piletas, pedes- tales, pisos…

“Las piezas están hechas para durar toda una vida y sirven tanto para el exterior como el interior –explica Gastón Martineau (52), nieto del fundador de la firma, René Agustín–. Se les puede aplicar el proceso ‘antique-finish’, una pátina que simula un aspecto envejecido, pero el paso del tiempo en sí mismo les da otro tono”.
Los productos se hacen según moldes, pero se terminan a mano y también se trabaja a pedido de estudios de arquitectura y de deco- ración. Algo que se utiliza mucho, añade Gastón Martineau, son los pisos en piedra París, que en su textura más lisa van bien en interiores y en la más rugosa al aire libre. Se pueden usar como borde de pileta, ya si bien aumentan de temperatura, no ‘queman’ como otros materiales”. (el m2, $ 300). 

Paleta de colores

La piedra París (cal o cemento más arena y minerales molidos) es un material muy noble, pero sin gran variedad cromática. Si lo que se prefiere es un jardín más colorido y casual hay una gran oferta de adornos y accesorios. “Hay piezas en resina, o en cemento pero que imitan piedra, en plástico, en cerámica. Los tutores, por ejemplo, son muy vistosos y se pueden usar en todo el jardín”, dice Margarita Hisaki, del vivero homónimo, en Escobar.

Jonathan Kasbarián, técnico jardinero de Verde Profundo, afirma que en un jardín se pueden armar muchos escenarios: cascadas, estanques, macetas, piedras, raíces y en materiales tan diferentes como acero inoxidable, mármol, cemento revestido, cañas, piedras. “En el caso de las cascadas siempre hay un receptáculo que almacena el agua que recirculará gracias a una bomba que evita el derroche de líquido. Cuando se eligen los estanques, el agua queda quieta, pero se le puede dar movimiento con un motor. Ese rumor da sensación de paz y tranquilidad y tiene un efecto sedante”, dice Kasbarián.
Clarin-4-oct-2014-1Gastón Martineau, que al igual que su padre, René, es arquitecto, y explica que sus hijos no han definido si seguirán con la empresa familiar. “Mi abuelo, Agustín René Martineau, tenía 20 años y era marmolero, como mi bisabuelo. Viajó de París a Buenos Aires para traer un monumento y se quedó a vivir acá, donde estudió Bellas Ar- tes. Primero tuvo un local en Riobamba y Juncal, pero en 1928 se mudó aquí, donde todavía estamos”. “Aquí” es Soldado de la Independencia al 500, en Las Cañitas, donde las instalaciones de patio, planta baja y primer piso del taller y fábrica sirve de pulmón a todos los edificios de la manzana.

Gabriela Navarra
gnavarra@clarin.com